
Esa mujer tan extraordinaria le ayuda a expresar sus miedos mediante el dibujo, a sacar las cosas buenas que tiene el cazo, a superar las dificultades...
Y le regala su bolso para que pueda guardar en él su cazo y así no tenga que arrastrarle.
El cazo sigue estando ahí, pero es más discreto…
… y sobre todo, ¡ya no se atasca en todas partes!
… y sobre todo, ¡ya no se atasca en todas partes!
Por fin, Lorenzo puede jugar con los demás.
Ahora todo el mundo puede ver lo increíble que es Lorenzo, y él sigue siendo el mismo
Este cuento le conocimos en 1º, nos le enseñó una de nuestras profesoras y nos encantó. Es tal la sencillez del texto y de las ilustraciones, y tan profundo el tema que trata que no podíamos olvidarnos de él para promover su lectura en el aula y en casa.
Todos tenemos alguna carga, arrastramos cazos, aunque no se vean a simple vista. Lorenzo no es especial, es un niño normal que sufre un trastorno que le hace comportarse de manera distinta, pero aún así es un niño que quiere jugar y divertirse, y ante todo, sentirse comprendido. Es un niño más.























